jueves, 20 de diciembre de 2012

La GUERRA en MÉXICO: La Arena Ideológica

La GUERRA en MÉXICO: 


La guerra contra el (los) pueblo(s) de México no ha terminado, esta guerra no declarada ha pasado a otra fase de su implementación con el retorno del PRI al gobierno federal, (cambios de táctica dentro de una misma estrategia de control y sometimiento). Lo que apenas hace algunas semanas o meses eran hipótesis, hoy son hechos consumados o en proceso de consumación; no hubo la tan llevada y traída transición democrática, acaso la alternancia ha servido para pintar la fachada del proyecto neo-liberal y neo-colonial, que se echó a andar en México con los últimos gobiernos federales al mando del ¨viejo PRI¨ (1982-2000), y con los gobiernos panistas (2000-2012), mismos que asumieron y continuaron con la doctrina, de forma interesada, dogmática y fervorosa.
¿Cuáles son las pruebas que tenemos hasta ahora con las cuales sostener, que las cosas han cambiado en la superficie para que en el fondo, todo siga igual? ¿Cuáles son las evidencias con las que sostenemos nuestra argumentación que dice: el “nuevo PRI”, representado en la figura de Enrique Peña Nieto (EPN), no hará otra cosa sino continuar  con el proyecto neo-liberal y neo-colonial, que en los hechos, no es sino una guerra económico-político-ideológica y militar (no declarada) contra el (los) pueblo(s) de México?
Por razones de método y de exposición, narraré y desglosaré mi análisis en tres terrenos (ideológico, político y económico), aunque sabemos que estas tres pistas o arenas se entrecruzan e influencian entre sí, acaso lleguen por momentos a gozar de cierta autonomía, aunque ésta no invalide jamás su necesaria interdependencia.

1)    LA ARENA IDEOLÓGICA
La evidencia más contundente que tenemos hasta el momento, en el sentido de que la GUERRA IDEOLÓGICA contra el (los) pueblo (s) de México continuará con el regreso del PRI a Los Pinos y con el control del poder legislativo y judicial, la podemos encontrar en la cobertura mediática, que el duopolio televisivo y la mayoría de las cadenas radiofónicas han hecho, en torno a los sucesos acaecidos el pasado 01/12/2012.
Por un lado, la toma de posesión del mando presidencial por parte de EPN y por el otro; los hechos que, simultáneamente, ocurrían en las calles y en las plazas de varias ciudades del país, en especial, los que se dieron en la Ciudad de México.
El contraste de las imágenes es sintomático: un México aséptico, frío, aburrido y abunkerado, por un lado, y por el otro; un México vivo, convulso y violento a quemarropa. Pero lo que importa aquí no son más las imágenes que los discursos, los discursos mediáticos que en base a estas imágenes se configuran y se encapsulan para consumo nacional e inter-nacional.
Contrasta entonces la unción cuasi monárquica de EPN, con el linchamiento mediático de los movimientos sociales y en especial, con la difamación del #yosoy132 y de los grupos libertarios y anarquistas de la Ciudad de México.
Nada en esencial que cambie la estructura narrativa y dramática de tono maniquea, con la que los mass media en México se han desenvuelto, desde que el duopolio televisivo se consolidó a mediados de los años 90´s del siglo pasado.
En esos años, le tocó su turno a los zapatistas del EZLN, quienes primero fueron “guerrilleros extranjeros” que manipulaban a torpes e ignorantes indígenas mexicanos. Luego, a falta de pruebas (como siempre), los “extranjeros” terminaron siendo connacionales, aunque eso sí, “profesionales de la violencia y transgresores de la ley”, mas de uno con estudios de licenciatura en la UNAM o maestría en París e incluso, con una Medalla Gabino Barreda por mérito académico, como figuraba en el curriculum del que dijeron era, el Subcomandante Marcos. Posteriormente, cuando el EZLN con el respaldo de la sociedad civil nacional e internacional, dejó las armas a un lado y se dispuso a dialogar, aparecieron a los ojos de los Azcárraga y CIA, las guerrillas malas: el EPR y el ERPI, entre otros; movimientos integrados ahora si, decían, por verdaderos “terroristas” y “transgresores del Estado de Derecho”, así, con mayúsculas: Estado de Derecho.
No pasó mucho tiempo cuando de nuevo saltaron a la escena los jóvenes que ya no eran entonces, universitarios en defensa de la educación pública, autónoma, crítica, humanista, científica y popular; sino una pandilla de “porros” y “desaliñados pseudo-estudiantes”, manipulados por oscuras y “trasnochadas” fuerzas “marxistas”, “comunistas”, “anarquistas”, “rojas” e “izquierdosas” todas;  en fin, por el “diablo” que una vez más susurraba en el oído de nuestra ingenua, ignorante, inexperta y siempre desorientada juventud, a la cual hay que cuidar cual infantes “imbéciles” e “inmaduros”. La “huelga del fin del mundo” se abría paso y trastocaría la vida de la UNAM y de varias universidades mexicanas durante casi un año. Pero para entonces ya había ganado la “izquierda partidista” el gobierno de la otrora Gran Tenochtitlán; y fue cuando el ingeniero Cárdenas pasó a ser (en un acto de magia televisiva) el “buen salvaje”, ¿en qué momento ocurrió el milagro?; pues cuando el liderazgo de AMLO lo fue desplazando; entonces surgió el nuevo villano contra quien se desencadenaría el más largo rosario de calumnias y difamaciones del que se tenga memoria; una década cumple AMLO de ser el malo favorito de los mass media mexicanos. Es así como pudimos presenciar, también en horario triple A, los capítulos de una larga serie cuyos títulos se llamaron: “Del desafuero”, “El peligro para México”, “El indio de Macuspana” y el del “Mesías tropical”, entre otros; capítulos en el que no pocos “intelectuales orgánicos” (Krause y Vargas Llosa entre otros) participaron con pasión, en la confección del guión.
En tanto, aparecían nuevas “hordas de bárbaros” que no eran comunidades y pueblos organizados en defensa de sus derechos, sino una vez más: “terroristas” y punto. Veríamos en cadena nacional las “épicas” batallas de Atenco y de Oaxaca; en las que las fuerzas militares y paramilitares, policiacas y para-policiacas del gobierno federal panista-foxista, se aliaban con las de los gobernadores del PRI (Peña Nieto entre ellos), para librarnos de los morenos atilas “alteradores del orden público y la paz social”; a punta de toletazos y balas de goma y plomo impusieron “todo SU peso de la ley”.
A falta de “terroristas” reales, pero ante la necesidad de fabricar un adversario que justificara la necesidad de militarizar y paramilitarizar el territorio nacional (ahora le llaman Gendarmería Nacional) para mejor controlarlo, se configuró y se nos vendió “la guerra contra las drogas”, versión doméstica de la guerra estadunidense contra el terrorismo. Entonces los muertos ya no fueron estudiantes, activistas, ni líderes sociales, ni campesinos o indígenas en defensa de la tierra y de los recursos naturales, sino “bajas colaterales” que se cuentan por cientos y miles. Todo esto exhibido en millones de hogares mexicanos, otra vez, en horario triple A.
Y vino el diálogo fallido con los deudos de la guerra de Calderón y el extravío político, mediático e ideológico de su líder, quien prefirió el ruido visual de las cámaras de televisión y los besos de cachetito, a la organización desde abajo, silenciosa pero eficaz. Eso que meses después, aunque no tan silenciosamente es cierto, iba a lograr tejer el #yosoy132. El #132, integrado por jóvenes estudiantes en su mayoría, jóvenes que primero fueron “porros” y de la noche a la mañana ya eran héroes nacionales, ¡claro!, mientras no fueran más de 131 o mientras se les encontró alguna utilidad política para subir la imagen de la siempre alicaída y hoy desaparecida, Josefina Vázquez Mota. Pero más pronto que tarde, los jóvenes se dieron cuenta de que tenían la sangre roja y el corazón ardiendo en el lado izquierdo del pecho; entonces, otra vez, de la noche a la mañana pasaron a ser las marionetas de fuerzas perversas que trastocan las almas cándidas e inocentes; las manos siniestras de AMLO, dicen algunos gatilleros de la pluma, mueven desde entonces los hilos del movimiento.
Es la primera semana de diciembre del año 2012, se cuentan ya por miles las imágenes con las que se impone el discurso maniqueo del duopolio televisivo; las consignas mediáticas no dejan ver y escuchar la información responsable de quienes dan cuenta de la complejidad de los hechos del 1ro. de diciembre de 2012; por lo mismo, el cuento de los buenos limpios y trajeados, contra los malos sucios y violentos se repite hasta la saciedad; hoy por hoy, al #yosoy132 y al anarquismo, les toca ser el gran villano de la película, mientras EPN es el monarca que nos salvará del desorden y el caos al que nos han conducido, no sus propios aliados y antecesores, sino todos esos “antagonistas” de los que el #yosoy132 y los movimientos anarquistas son herederos.
Pero en las redes sociales del internet sucede otra cosa, se replica punto a punto la propaganda gubernamental maniquea, mientras Televisa reafirma su rol propagandístico y su nula vocación a realizar un periodismo veraz, oportuno, responsable; le siguen TV Azteca y la inmensa mayoría de estaciones radiofónicas, revistas y periódicos.
¿Acaso un nuevo periodismo está naciendo en la RED? Fotos, videos, audios, testimonios orales y escritos, nos dan cuenta de lo que pasó detrás de las cámaras del duopolio televisivo. Evidencias, pruebas contundentes de que la voluntad de desinformar y de manipular los hechos es la consigna de un sistema mediático-ideológico, que de manera cada vez más torpe cae en sus propias contradicciones; para muestra, tenemos el caso de las camionetas de Televisa detenidas en Nicaragua por narcotráfico. Apenas se sale de su control una parte del sistema (el judicial), entonces vemos como los “malos” de la peli son ellos mismos.
Mientras tanto, los movimientos ponen en práctica su demanda de “democratizar los medios”, apropiándose de las herramientas, conocimientos, infraestructura y demás recursos que se tienen al alcance. No tenemos que esperar a una nueva ley de medios como la de Argentina, aunque también es nuestro deber exigirla.
Hay tiempos de paz y tiempos de guerra dice el Eclesiastés; el enfrentamiento con Goliat es inevitable, y es ahora.
¡PRESOS POLÍTICOS, LIBERTAD!

Continuarán: LA ARENA POLÍTICA y LA ARENA ECONÓMICA

Antonio Jiménez Ramírez
a 7 de diciembre de 2012.

(Hoy, mi amada hermana Verónica cumpliría 43 años de edad y me estaría escuchando respetuosa y atentamente, aunque me diría que soy muy radical; pero tal vez, desde el universo exterior, ya no piense lo mismo.) 

miércoles, 19 de diciembre de 2012


¿Por qué THEORÓS?


Asistir quiere decir participar.
Theorós es quien participa
en el acto lúdico-festivo por su presencia”...
Theoría es verdadera participación,
mas que hacer, padecer (pathos),
un sentirse arrastrado y poseído por la contemplación”.

George Gadamer


Porque primero pertenecemos participativamente a un mundo, es que podemos luego preguntarnos por su sentido; abreva Paul Ricoeur.

La historia del concepto THEORÓS es larga. Data de la Grecia antigua, del culto a Dionisos que los griegos se apropiaron del oriente medio; el THEORÓS entonces era el participante de las fiestas dionisiacas, era pues quien padecía (pathos) la posesión de Dionisos-Baco, dios del vino, de la embriaguez de la vida, de la fertilidad. 

Luego entró en el juego el dios de las formas, Apolo; entonces las bacanales se transformaron en rituales dramáticos y dramatizados, la musa del drama Melpómene, patrona de los poetas dramáticos (Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, etc), transformó al THEORÓS DIONISIACO en un participante-espectador, que tiene como principal tarea la de observar la obra que sucede ante si.
Platón y Aristóteles continúan diciendo, "una vida que no puede ser contemplada, no merece ser vivida"; estamos a un paso de que el THEORÓS se convierta en un vulgar TEÓRICO.

De ahí la necesidad de rescatar la categoría THEORÓS como agente que lo mismo PARTICIPA que OBSERVA; participa observando, observa, participando.

Es por ello que en este blog hablaré indistintamente desde tres perspectivas o "puntos de ser"; como:

THEORÓS
THEORÓS CINEMATOGRÁFICO
y como THEORÓS POLÍTICO (ZOON POLITIKON)